Disculpa mi insolencia... Disculpa a mi voz porque no calla, disculpa a mis ojos porque no mienten... disculpame cada paso porque finalmente habre callado y habre mentido. Y al final no habre vivido.
Sobrevivimos con lo puesto, con la minima capacidad de razonar, con una sola milesima de segundo que nos permite sentir de verdad... con un solo minuto para vivir y con miles de ellos para olvidar.
Y aqui de nuevo nos sentamos dejando que las cosas pasen a nuestro al rededor, viendo como gira el viento, como cae la lluvia, como quema el sol... y nosotros impasibles; como estatuas de piedra creemos estar vivos. Atados de piernas y manos, de mente y corazon, atados hasta el punto de que creemos no estarlo.
Confundimos a los arboles con materias, a los animales con comida, al agua con negocios... nos confundimos en cada paso que damos y nadie rectifica, nadie vuelve la vista atras y piensa que toda esta incertidumbre antes era todo un mundo rebosante de vida.
Y nos levantamos dias tras dia durante años y no pensamos... Hacemos de la rutina nuestro destino y seguimos reglas no escritas sobre como caminar. Nos borramos del recuerdo pasando inadvertidos, igualandonos en la mirada, dejando que nuestras palabras se las lleve el viento.
Nos matamos unos a otros, aplastandonos para demostrar a quien le importa menos ser persona, a quien le importa menos menospreciar el respeto. Somos depredadores en busca de ruidos que acallen nuestro sentimiento de vacio...
...simplemente no somos, simplemente estamos.
"Libre soy, puedo elegir... de qué morir: de hambre o de aburrimiento, ¿a esto le llamáis vivir?"
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